Cine y Educación

El Cine como recurso didáctico

Cine, cultura y educación

El otro día un amigo me comentaba que en algunas salas de cine de Barcelona han decidido cerrar sus puertas los lunes y martes no festivos. El motivo es muy obvio: la escasa afluencia de público hace que no les resultaba rentable abrir y proyectar la película para los dos o tres espectadores que se han dejado caer hasta ahí. Personalmente, me preocupa mucho la noticia ya que no deja de ser la constatación de que cada vez hay menos personas que acuden a las salas de estreno.

Es cierto que estamos sufriendo una desasosegante crisis económica que está frenando el consumo y afectando especialmente a todos aquellos ámbitos relacionados con el ocio; de la misma manera nunca los lunes, con la excepción de aquellas salas especializadas en la versión original que han elegido este como día del espectador, han sido una panacea para la taquilla. Pero de ahí a cerrar por falta de rentabilidad existe un abismo que nos tendría que hacer reflexionar a todos.

Es duro reconocerlo, pero se está perdiendo el hábito de ir al cine. Y lo más triste es que a la gente no le ha dejado de gustar el cine, simplemente se niega a pagar una entrada por algo a lo que puede acceder de forma gratuita en la red. Sí, estoy plenamente convencido de que la piratería es una de las causas principales del descenso de la asistencia a los cines. Sólo un dato: España es, sólo por detrás de China, el país del mundo en el que más se piratea. En nuestro país se está imponiendo la cultura de lo gratis; la política del todo vale siempre y cuando satisfaga mis intereses; la filosofía de que mis derechos son míos y los de los demás… también.

Creo sinceramente que el pirateo implica un desprecio manifiesto por la cultura; un insulto a la labor de aquellos autores que con su talento nos hacen sentir y disfrutar. Y no, el precio no es siempre una excusa. Y aunque hoy en día la industria del cine es un negocio, es indudable que la magia que emana de la pantalla parte del talento y el trabajo de unos profesionales que merecen todo nuestro respeto.

Y ojo, soy de los que piensa que el mercado cultural ha de cambiar. Creemos que la música, con la aparición de los nuevos formatos digitales, ha de buscar su fuente de financiación en los conciertos, que el precio de los DVD’s es excesivo y que, con el auge de las nuevas tecnologías, los libros electrónicos han de resultar una fórmula económica y eficaz de difundir la cultura. Pero, de la misma forma, los usuarios hemos de entender que la cultura tiene un coste y hemos de estar dispuestos a asumirlo.

Un país que no respeta la cultura es un país sin futuro. Por ello se ha de inculcar desde las escuelas el amor por la música, el arte, los libros, el cine. Entiendo el cine como estrategia educativa sin, por ello, renunciar a su vertiente cultural y divulgativa. Por ello creo que hay que acercarles el cine a nuestros alumnos, llevarlos hasta las salas, hacerles amar un medio que es CULTURA en mayúsculas. Sí, me parece preocupante que las salas de exhibición cierren determinados días a la semana; pero todavía meparece más preocupante que las películas se hayan convertido en una mera mercancía que transita por las autopistas de la información para acabar almacenada en el disco duro de un usuario que entiende el arte como algo que, simplemente, hay que almacenar porque es gratis.

Tags: ,


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Archivos