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La selectividad que conocemos desaparece

Como ya pasó en el curso 2009-2010, los alumnos que finalizan la etapa de Bachillerato se enfrentarán a una nueva selectividad. Si bien en el último cambio de modelo las diferencias se centraban en la incorporación de una parte específica que, en principio, era para que los alumnos que lo desearan pudieran subir nota, esta vez podemos decir que el modelo que conocemos se va al garete en su totalidad.

Foto: Orientaguia.wordpress.com

A partir de 2017 se incorporará un nuevo modelo el cual constará de 350 preguntas tipo test.

Estará dividido en tres bloques: materias troncales, optativas y específicas elegidas por el alumno con un total de 200, 100 y 50 preguntas respectivamente. Este examen supondrá un 40% de la nota final del alumno de Bachillerato y deberá superarse el 5 para aprobarse, en esto no varía del modelo aún vigente.

Los alumnos seguirán igual de nerviosos antes de enfrentarse a la tan temida selectividad y que sea tipo test o de formato escrito favorecerá el gusto de unos frente al desagrado de otros, como ha pasado siempre. Hay alumnos que prefieren un modelo al otro aunque podríamos decir que los alumnos “buenos” seguirán siendo buenos con un modelo u otro.

Si lo miramos desde el punto de vista de los alumnos, seguramente y más allá de lo obvio del cambio, tampoco podríamos destacar grandes novedades. Si han seguido con normalidad los cursos anteriores y han estudiado, aprobarán, como ha pasado toda la vida. Donde sí habrá cambios es a nivel institucional. Por ejemplo, las universidades ahora podrán “escoger” a sus alumnos puesto que fijarán los parámetros de ponderación de cada materia en las partes específicas. Con ello, los alumnos podrán sacar más partido de su nota según las ponderaciones de la universidad, lo que provocará una competitividad entre instituciones para establecer un ranking de centros.

Si lo analizamos desde el punto de vista de los profesores, podemos determinar una doble perspectiva. En primer lugar, se desprestigia una ya desprestigiada figura de los profesores, los cuales no necesitarán de ningún criterio para corregir, sino simplemente seguir un guión de correcciones. Para ellos obviamente es más sencillo y más rápido pero puede que éste sea el camino hacia una maquinización de este proceso y con el tiempo (y no a muy largo plazo) se dejará tal labor a las máquinas. A favor de la medida, podemos decir que apartar el criterio del profesor es jugar en favor de la imparcialidad.

La propuesta despierta controversias a montones y es bien cierto que hay muchos aspectos que se pierden con este tipo de examen. Si bien el hecho de que sea una medida propuesta por el ministro Wert ya depara de antemano un rechazo masivo casi con total seguridad (puesto que dicho señor ha sabido ganarse la espalda de la gente como nadie). Pero, más allá de quien la haya anunciado, hay objeciones que son claras como por ejemplo:

Marcar una respuesta ya escrita hace que los alumnos pierdan la capacidad de crítica, reflexión, exposición y de razonamiento. Es imposible captar los procesos de argumentación si no hay argumento alguno y mantener el apartado de comentario de texto es cuanto menos insuficiente.

Foto: Clasedelenguayliteratura.wikispaces.com

En el mismo sentido, los alumnos pierden la oportunidad de demostrar su madurez, tanto a nivel gramatical como en el campo léxico, así como tampoco pueden desarrollar su nivel de lingüística y semántica, todos ellos aspectos que, cuanto menos, deben quedar claramente interiorizados en una persona con aspiraciones a cursar formación universitaria.

Por el momento, ya son cinco las comunidades autónomas que se han plantado ante la nueva selectividad, el País Vasco, Cataluña, Asturias, Canarias y Andalucía.

Las pruebas se diseñarán desde el Ministerio de Educación, a excepción de la parte de las lengua cooficiales que deberán ser costeadas, casi con total seguridad, por las comunidades autónomas pertinentes. El debate está servido puesto que Cataluña y el País Vasco se opondrán, seguro, a tener que sufragar tales costes. Polémica política que derivará en más enfrentamiento entre catalanes y españoles de bien seguro.

Con las elecciones a tocar y con el supuesto derrumbamiento que el partido popular va a sufrir, quizás, y solo quizás, éste y muchos otros cambios que se pretenden hacer y algunos que ya se han hecho pasarán a mejor vida. Aunque puede que aún no se haya tenido suficiente y los de dicho partido vuelvan a sacar mayoría otra vez.

OTRA VEZ.


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