Los monstruos sí existen y viven en nuestro interior

¿Recibimos una auténtica educación emocional?

¿Es necesaria?

¿Conoces las emociones aflictivas?

En estas líneas me centraré en hablar de la importancia y beneficios que  conlleva recibir una buena educación emocional y a su vez por ese mismo he cho tener una buena salud y equilibrio respecto a la parte más sensible e irracional como es la emocional.

Pues es de suma importancia tener este equilibrio como personas activas y adultas de nuestra sociedad, pero sobre todo como profesionales de la educación, pues qué ejemplo vamos a ser o a dar si no estamos preparados nosotros previamente.

Quiero poder integrar y explicar en qué consisten estas llamadas emociones aflictivas las cuales descubrió, denominó y definió no hace mucho Daniel Goleman, el mismo autor de las inteligencias múltiples. Considero que es importante dar a conocer estas emociones aflictivas, ya que cada día existen más personas adultas que no sabemos gestionar nuestras emociones,cómo cambiarlas y nos llevan a crisis personales que nos hacen estar mal con nosotros mismos y los demás. Por eso la educación debería encargarse precisamente de eso, de generar en nosotros personas inteligentes emocionales, capaces de gestionar y tolerar situaciones negativas y buscarles enfoques positivistas. Y eso empieza desde que somos pequeños y empezamos  a vivir y se generan las primeras emociones: tristeza, enfado, felicidad y asco.

Primeramente hablaré de las emociones como tal. La palabra emoción viene del latín emotioemotionis, nombre que se deriva del verbo emovere  y se refiere a algo que pone a la mente en movimiento hacia una acción positiva, negativa o neutra. También se entiende como “un estado mental poderosamente cargado de sentimiento”. Las emociones nos llevan a adoptar una posición o visión de las cosas. Las emociones pueden causar daño o, desde un punto de vista más sutil, generar un grado de distorsión que afecta nuestra percepción de la realidad. Estas emociones, llamadas también aflictivas o destructivas, impiden que la mente perciba la  realidad tal como es, creando una distancia entre la realidad y la apariencia.

Todas las emociones están íntimamente ligadas a la noción de nuestro yo. Las emociones vienen de nosotros mismos, es la manera que tiene nuestro cuerpo y mente de responder a los acontecimientos, situaciones, etc. Los tipos de emociones que se generan de una alta  autoestima son las que utilizamos en forma positiva. Cuando sentimos emociones saludables nos sentimos expandidos, nuestro corazón se abre; y cuando sentimos emociones negativas, al contrario, se cierran.

Las emociones aflictivas una vez desarrolladas dentro de nuestra mente, inmediatamente destruyen nuestra paz interior, nuestra salud y finalmente pueden llegar  a acabar con nuestras relaciones sociales.

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