La inteligencia emocional se siente en clase

El último informe Faros del Hospital San Joan de Déu de Barcelona lanza una advertencia: el bienestar emocional influye directamente en el progreso académico. Por ello, sus responsables piden que los colegios incluyan la educación emocional en el currículum para mejorar los resultados académicos de los alumnos. Trabaja, en clase, las emociones de tus alumnos con distintos recursos educativos y potencia su inteligencia emocional.

FUENTE: LaVanguardia.com

ORIENTACIÓN PEDAGÓGICA:

Para sacar el máximo provecho a esta noticia el profesor puede iniciar la sesión explicando qué es una emoción, cuántas de ellas se consideran básicas o universales, cómo las manifestamos física y verbalmente, y con qué comportamientos las podemos asociar. Mientras va haciendo su exposición, puede animar a sus alumnos a que escenifiquen los conceptos tratados. Se trata de que, de manera grupal, los estudiantes expresen su alegría, ira, miedo, etc. y que luego reflexionen acerca de cómo se han sentido.

En el informe Faros han participado el divulgador científico Eduard Punset y el neurocientífico de la Universidad Complutense de Madrid Francisco Mora, entre otras personalidades. Su intención es solicitar una mayor atención a la gestión de las emociones en el aula. ¿Cómo podemos trabajar nuestras emociones? Con esta pregunta el profesor puede hacer reflexionar a sus alumnos acerca de qué les alegra o entristece, qué les hace enfadar y por qué motivos, cómo reaccionan ante las emociones de sus compañeros y de qué maneras la rabia y/o el miedo se puede transformar en algo positivo.

La petición de que, desde el colegio, se enseñe a los discentes a tomar consciencia de sus propias emociones y las de los demás y que aprendan a gestionarlas correctamente está relacionado con el hecho de que la escuela, con el paso del tiempo, ha ido asumiendo nuevas tareas. Así, el currículum más allá de lo estrictamente académico y aborda aspectos como el cuidado de la salud física, la higiene, la educación vial, la nutrición y la sexualidad. Este hecho puede ser utilizado por el profesor para plantear un coloquio sobre cómo ha cambiado la sociedad en las últimas décadas y analizar la transferencia de esos cambios al ámbito educativo.

Para abordar, desde una perspectiva teórica, el tema de la gestión de las emociones y la inteligencia emocional, los alumnos pueden centrarse en los postulados de tres destacados autores: Edward Thorndike, Howard Gardner y Daniel Goleman. En un cuadro comparativo pueden presentar sus ideas principales, así como el contexto en que han sido formuladas sus teorías y las opiniones que han despertado.

PROPUESTA TIC:

Para comenzar la práctica, podemos emplear la herramienta de expresión facial ‘Do2learn’  que nos ayuda a identificar y expresar los sentimientos. Este juego interactivo consiste en modificar distintas partes del rostro y ver cómo la cara transmite una emoción, por ejemplo, de sorpresa al abrir mucho los ojos o de desaprobación al arquear las cejas hacia abajo. Al empezar, el programa nos muestra un rostro con una expresión neutra y al hacer clic en los botones de acción podemos mover las cejas, los párpados, la boca, etc. e, incluso, inclinar toda la cabeza. También podemos expresar interés, tristeza, vergüenza, asco, sorpresa, felicidad o enojo sólo en una mitad de la cara y dotar la otra parte de una emoción totalmente contraria. Con este recurso, el profesor puede solicitar a los alumnos que plasmen, virtualmente, distintos sentimientos, hagan una puesta en común y que voten aquel rostro que mejor exprese una emoción solicitada. Luego, se pueden imprimir las caras más expresivas y hacer un mural explicativo sobre los movimientos faciales.

Por otro lado, podemos realizar este Test de Inteligencia Emocional’. A través de 32 sencillas preguntas podemos saber cuál es nuestro grado general de inteligencia emocional y también por áreas (consciencia de uno mismo, expresión emocional, autoestima, confianza personal, actitud frente a los demás, capacidad de escucha y aptitud para desenvolverse en grupo). Los resultados obtenidos no son determinantes pero sí pueden ser un punto de inicio para reflexionar, en clase, sobre la imagen que tenemos de nosotros mismos y cómo nos relacionamos con los demás.

Finalmente, podemos trabajar la inteligencia emocional a través de los distintos recursos enlazados que ofrece el recopilatorio web ‘Psicologoescolar.com’. Entre ellos, destaca especialmente la aplicación ‘Perdido, sin saber qué hacer. Una guía para llevarse bien’, elaborado por la Universidad de Illinois (Chicago) y que nos permite trabajar habilidades sociales como la escucha, compartir los sentimientos, ver diversos puntos de vista, etc. a través de las diferentes situaciones que protagonizan los personajes. Está en español y su uso es muy aconsejable para alumnos de ciclo inicial.

Otro óptimo recurso ofrecido es Habilidades alternativas a la agresión’, destinado a que el alumno analice situaciones que le provocan estrés o estados de alteración, las identifique y aprenda a relajarse ante las mismas. También se pretende que el alumno entienda las conductas del otro, aprenda a tolerarlas y encuentre vías alternativas que eviten el conflicto y la violencia.

En tercer lugar, se reseña ‘Aprende a confiar en ti mismo’, un recurso educativo promovido y gestionado por Red.es, con el objetivo de fomentar en el alumnado la autoestima como valor personal, el reconocimiento de la dignidad y la libertad de la persona, así como la aceptación de los demás.

PARA SABER MÁS:

Informe Faros del Hospital San Joan de Déu

Inteligencia emocional:
1234

Howard Gardner

Daniel Goleman

Eduard Punset

 

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